No somos conscientes de nuestra propia forma de pensar, que se pega a nuestra visión del mundo como el agua a los ojos del pez. El conocimiento nace del encuentro con los demás. Al enfrentarnos a las diferencias, como un pez volador que ve desde arriba el agua en la que suele nadar, nos damos cuenta de que existen otras formas de pensar y tomamos conciencia de las nuestras. Nos convertimos en "investigadores de nosotros mismos". Participar en un "taller de filosofía" es una forma de transformarse en pez volador.
Los niños quizá lo hagan más rápido que otros.
No somos conscientes de nuestra propia forma de pensar, que se pega a nuestra visión del mundo como el agua a los ojos del pez. El conocimiento nace del encuentro con los demás. Al enfrentarnos a las diferencias, como un pez volador que ve desde arriba el agua en la que suele nadar, nos damos cuenta de que existen otras formas de pensar y tomamos conciencia de las nuestras. Nos convertimos en "investigadores de nosotros mismos". Participar en un "taller de filosofía" es una forma de transformarse en pez volador.
Los niños quizá lo hagan más rápido que otros.