La impactante ópera prima de Luis Alejandro Yero se centra en un grupo de migrantes y su vivienda temporal en un complejo de rascacielos nevados de Moscú.
La capital rusa era una vía de escape para cuatro jóvenes cubanos queer que buscaban emigrar de la isla, hasta que la invasión de Rusia a Ucrania dejó su destino en el limbo. Viven en la ciudad como migrantes, algunos ilegales, otros recién llegados con visa de turista. Trabajan en lo que encuentran, ya sea limpiando tiendas de abarrotes o como teleoperadores vendiendo medicamentos.
En su departamento pueden ser tan fabulosos como quieran, pero el elevador que los lleva a las calles de Moscú es ya un espacio diferente, donde evitan llamar la atención; Rusia y Cuba están muy lejos.
Sobria e intensa, la película registra las conexiones de estos jóvenes con el mundo exterior —llamadas telefónicas con sus seres queridos, colas en los servicios de inmigración, incluso el teletrabajo— que los sacan del silencio y les aportan pequeños consuelos.
Lejos de las calles de la ciudad, donde se libra una sombría campaña bélica, "Llamadas desde Moscú", contempla en silencio un mundo interior de espera.
La impactante ópera prima de Luis Alejandro Yero se centra en un grupo de migrantes y su vivienda temporal en un complejo de rascacielos nevados de Moscú.
La capital rusa era una vía de escape para cuatro jóvenes cubanos queer que buscaban emigrar de la isla, hasta que la invasión de Rusia a Ucrania dejó su destino en el limbo. Viven en la ciudad como migrantes, algunos ilegales, otros recién llegados con visa de turista. Trabajan en lo que encuentran, ya sea limpiando tiendas de abarrotes o como teleoperadores vendiendo medicamentos.
En su departamento pueden ser tan fabulosos como quieran, pero el elevador que los lleva a las calles de Moscú es ya un espacio diferente, donde evitan llamar la atención; Rusia y Cuba están muy lejos.
Sobria e intensa, la película registra las conexiones de estos jóvenes con el mundo exterior —llamadas telefónicas con sus seres queridos, colas en los servicios de inmigración, incluso el teletrabajo— que los sacan del silencio y les aportan pequeños consuelos.
Lejos de las calles de la ciudad, donde se libra una sombría campaña bélica, "Llamadas desde Moscú", contempla en silencio un mundo interior de espera.