La historia comienza cuando, una noche, alguien vierte los despojos de un animal sacrificado en el jardín delantero de Werner Haas, propietario de un matadero rural, en lo que parece ser una acción radical de protesta contra su negocio. El empresario, indignado, presenta inmediatamente una denuncia, tras lo cual la policía local inicia una investigación. Se interroga a posibles testigos en el barrio y en el matadero, así como a varios activistas defensores del bienestar animal.
Apenas hay pistas o indicios concretos, pero sí muchas opiniones sobre el tema del sacrificio y el consumo de carne.
El largometraje aborda un tema importante, actual y delicado. Y es que casi todo el mundo tiene una opinión sobre el consumo de carne. La película trata el conflicto de manera coherente, filmando a una gran variedad de protagonistas en una situación de interrogatorio al estilo de una obra de teatro de cámara. Esto da lugar a muchos momentos absurdos, entretenidos, cómicos y también serios.
Como segunda trama, la película acompaña a Emily, una voluntaria, en sus conversaciones con políticos locales, poniendo al descubierto la impotencia y la hipocresía del sistema, recordándonos, además, cómo el beneficio y la codicia ocupan el lugar que deberían ocupar el sentido común y la empatía.
La historia comienza cuando, una noche, alguien vierte los despojos de un animal sacrificado en el jardín delantero de Werner Haas, propietario de un matadero rural, en lo que parece ser una acción radical de protesta contra su negocio. El empresario, indignado, presenta inmediatamente una denuncia, tras lo cual la policía local inicia una investigación. Se interroga a posibles testigos en el barrio y en el matadero, así como a varios activistas defensores del bienestar animal.
Apenas hay pistas o indicios concretos, pero sí muchas opiniones sobre el tema del sacrificio y el consumo de carne.
El largometraje aborda un tema importante, actual y delicado. Y es que casi todo el mundo tiene una opinión sobre el consumo de carne. La película trata el conflicto de manera coherente, filmando a una gran variedad de protagonistas en una situación de interrogatorio al estilo de una obra de teatro de cámara. Esto da lugar a muchos momentos absurdos, entretenidos, cómicos y también serios.
Como segunda trama, la película acompaña a Emily, una voluntaria, en sus conversaciones con políticos locales, poniendo al descubierto la impotencia y la hipocresía del sistema, recordándonos, además, cómo el beneficio y la codicia ocupan el lugar que deberían ocupar el sentido común y la empatía.