La atleta olímpica Dagmar Ehwald ha sido hallada muerta en el agua en el canal de remo de Grünau. La deportista de 35 años acababa de clasificarse para los Juegos Olímpicos en la modalidad de doble scull junto a su compañera Juliane Spieker. Pero lo que había ganado, lo perdió: Dagmar Ewald dio positivo en un control antidopaje. Ahora parece que ha sido asesinada. Juliane Spieker afirma su inocencia, aunque es muy probable que el desastre del dopaje de su antigua compañera de equipo le cueste la clasificación para los Juegos Olímpicos, para los que ha entrenado duro. Hace tiempo que ha vuelto a los entrenamientos con una nueva compañera. Steffen, el marido de Dagmar, un atareado oficial del ejército alemán, dirige las sospechas hacia el entrenador de Dagmar, Martin Lubitsch, que también es responsable de la alimentación de las deportistas. Pero, ¿se trataba realmente de dopaje o fue un asesinato por celos? Steffen, como marido, rara vez estaba presente, ¿por eso Dagmar buscaba la cercanía de Lubitsch? ¿O era él quien fingía estar enamorado para suministrarle sustancias tóxicas a su "chica de oro"? ¿Y qué papel desempeña la doctora Sylvia Kronenberg, responsable de analizar la muestra de dopaje de Dagmar? Poco a poco, la investigación saca a la luz una mezcla letal de viejas culpas, eterna gratitud y rabia explosiva.
La atleta olímpica Dagmar Ehwald ha sido hallada muerta en el agua en el canal de remo de Grünau. La deportista de 35 años acababa de clasificarse para los Juegos Olímpicos en la modalidad de doble scull junto a su compañera Juliane Spieker. Pero lo que había ganado, lo perdió: Dagmar Ewald dio positivo en un control antidopaje. Ahora parece que ha sido asesinada. Juliane Spieker afirma su inocencia, aunque es muy probable que el desastre del dopaje de su antigua compañera de equipo le cueste la clasificación para los Juegos Olímpicos, para los que ha entrenado duro. Hace tiempo que ha vuelto a los entrenamientos con una nueva compañera. Steffen, el marido de Dagmar, un atareado oficial del ejército alemán, dirige las sospechas hacia el entrenador de Dagmar, Martin Lubitsch, que también es responsable de la alimentación de las deportistas. Pero, ¿se trataba realmente de dopaje o fue un asesinato por celos? Steffen, como marido, rara vez estaba presente, ¿por eso Dagmar buscaba la cercanía de Lubitsch? ¿O era él quien fingía estar enamorado para suministrarle sustancias tóxicas a su "chica de oro"? ¿Y qué papel desempeña la doctora Sylvia Kronenberg, responsable de analizar la muestra de dopaje de Dagmar? Poco a poco, la investigación saca a la luz una mezcla letal de viejas culpas, eterna gratitud y rabia explosiva.