En el barrio de Saint-Géry, en el centro de Bruselas, los vecinos duermen mal porque la agitada vida nocturna ha comenzado a degradar la calidad de vida de los residentes. Al igual que en Barcelona, Berlín y París, el marketing urbano está en auge en Bruselas, que busca convertir los centros urbanos del siglo XXI en lugares de diversión dedicados al turismo y a los eventos. Un grupo intenta hacerse oír... Y una pregunta permanece: ¿realmente queremos centros urbanos desiertos de sus habitantes?
En el barrio de Saint-Géry, en el centro de Bruselas, los vecinos duermen mal porque la agitada vida nocturna ha comenzado a degradar la calidad de vida de los residentes. Al igual que en Barcelona, Berlín y París, el marketing urbano está en auge en Bruselas, que busca convertir los centros urbanos del siglo XXI en lugares de diversión dedicados al turismo y a los eventos. Un grupo intenta hacerse oír... Y una pregunta permanece: ¿realmente queremos centros urbanos desiertos de sus habitantes?