Cuando tenía trece años, me dijeron que mi tía Lilia era en realidad la amante de mi madre. Luego se separaron y nunca volví a verla.
Veintisiete años después, me atrevo a preguntarle a mi madre por Lilia, por ella misma y por sus decisiones, mientras me enfrento a mi propio deseo de ser madre.
Las conversaciones sobre el pasado nos ayudan a aceptar nuestro presente.
Cuando tenía trece años, me dijeron que mi tía Lilia era en realidad la amante de mi madre. Luego se separaron y nunca volví a verla.
Veintisiete años después, me atrevo a preguntarle a mi madre por Lilia, por ella misma y por sus decisiones, mientras me enfrento a mi propio deseo de ser madre.
Las conversaciones sobre el pasado nos ayudan a aceptar nuestro presente.