De un hogar de Bruselas a otro, los padres les cortan el pelo a sus hijos. Entre "la habilidad" del padre que debe lograr un corte de cabello decente para su hijo y el abandono -o la resistencia- del niño condenado a la inmovilidad, nace algo indescriptible a través de la conciencia aún tenue, no formulada, de una separación entre uno mismo y su imagen.
De un hogar de Bruselas a otro, los padres les cortan el pelo a sus hijos. Entre "la habilidad" del padre que debe lograr un corte de cabello decente para su hijo y el abandono -o la resistencia- del niño condenado a la inmovilidad, nace algo indescriptible a través de la conciencia aún tenue, no formulada, de una separación entre uno mismo y su imagen.